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martes, 23 de mayo de 2017

#DEMODABOG: DESTACADOS DE LA EDICIÓN


Retomando nuestra entrada anterior (que pueden leer aquí), vamos a hablar de las pasarelas más relevantes del Bogotá Fashion Week. Debemos decir una vez más que, teniendo en cuenta el nuevo enfoque de la feria, vimos resagada la parrilla de los talentos que estamos acostumbrados a ver. Lina Cantillo, Juan Pablo Socarrás, Faride Ramos, Mulierr y Adriana Santacruz fueron la vida de esta feria. También le daremos una vista al talento que comienza a hacer parte del sello del Bogotá Fashion Week, un buen resumen del clásico talento bogotano: Isabel Henao, Amelia Toro y Bettina Spitz

Para no darle tantas largas al asunto, nuestros looks favoritos y los datos curiosos de cada colección:

Lina Cantillo: Rouge.


Lina se fue por todo lo alto, y junto a Don Eloy presentaron una pasarela que no podía ser más ella que nunca. Alineada a la tendencia, Lina subió su experiencia en patronaje masculino a pasarela, traducido en rojo en sus diferentes matices, un juego interesante de materiales, y versiones femeninas de sus atuendos. Debo destacar que la idea es genial, las rosas rojas que acompañaron la colección le dieron ese encanto cliché que me gusta ver en este tipo de propuestas. Las piezas femeninas se tornaron interesantes, descubriendo el abanico de posibilidades que implican éstas por separado. Me quedo con los abrigos largos, los detalles y el knitwear. Mi pregunta del tintero es: ¿se venderá en Colombia un pantalón de terciopelo rojo?


Juan Pablo Socarrás: De los baúles de Luisa Francisca y Antonio


A este contador de historias sólo puedo felicitarlo por una bonita evolución. Juan Pablo esta vez se decantó por otra historia de su familia, evocando los años treinta, presentó una linda historia de amor, mucho más delicada y suntuosa. Una paleta que iba desde varios tonos de azul, pasando por el verde militar, y cerrando con unos bellos tonos de rosado contaron una bella historia de amor sobre la pasarela, la evolución de Luisa Francisca a través de la historia, y el vestido de novia de los suspiros. Aún conservando su línea muy sartorial, Juan Pablo nos dejó ver cómo tomar ciertos riesgos puede ser sumamente divertido: blazers cruzados, túnicas, capas y un corte militar muy bien ejecutado mostró el talento de Juan. Siendo así, que nos siga contando historias que nos enamoren. ¡Bravo!



Faride Ramos: Juegos Prohibidos.


Faride también decidió hacer un viaje en el tiempo y llevarnos a una infancia lejana, con una colección inspirada en el uniforme del colegio. Faride, como siempre, logró hacerme sentir algo en particular; así como abrió un espacio de conversación sobre las mujeres afro en la moda colombiana, esta vez me recordó aquel artículo sobre los uniformes y su validación como hecho cultural que escribimos aquí alguna vez. Con unos tocados preciosos, un remix sombrío de las rimas que cantamos cuando éramos niños, muchos volados, blusas con un volumen bien aplicado y una sastrería como solo Faride puede hacerlo, nos recordó el oversized de jugar con la ropa de papá. Highlight: los tocados de trompos, lápices y avoncitos de papel; además de una magistral aplicación de tendencias globales: boleros y hombros descubiertos. ¡Qué premio tan merecido, Faride!



Mulierr: La poesía del silencio.


Las queridas de Mulierr, marca que saben que llevo con mucho cariño en el corazón (y aquí pueden ver el trabajo lindo que hemos desarrollado juntos), se fue por una historia natural. Ellas, junto a Bettina Spitz, tomarían los elementos tradicionales de la fauna colombiana para crear sus colecciones. Paola y Lorena se basaron en los elementos básicos de la naturaleza: el pasto recién cortado, las venas de las hojas, el fluir de la tierra misma, para trasladarlo a sus prendas de excelente confección y trabajo manual preciso. Una gama de colores mucho más sobria y detalles ejecutados con mayor precisión muestran una buena evolución de Mulierr. Destacamos las bellas capas y chaquetas que acompañaron esta colección, desde el minimalismo que los caracteriza.


Adriana Santacruz: Síntesis.

Adriana nos trae siempre una dosis tan bella de folclor andino que me quedo con su pasarela como cierre de esta edición. Esta vez, traslada al Bogotá Fashion Week los coloridos y artesanales momentos del Carnaval de Blancos y Negros, de la mano del querido Lucio Feuillet en la banda sonora, trasmitiendo toda la alegría de la fiesta, bajo faldas, capas y abrigos de siluetas asimétricas, atemporales, y mezclando la viveza de colores del andino con la tradición del tejido en telar. Aplaudimos los detalles bordados que dan una identidad única a las piezas de la diseñadora pastusa. Y saludamos a Adriana, una vez más, como parte del talento artesanal que destaca en Colombia. 




Isabel Henao, Amelia Toro y Bettina Spitz. 

En este caso, quise resumir en una sola linea las propuestas comerciales más fuertes de Bogotá, teniendo en cuenta una clara inclinación a cierto público, y cargando siempre con un bagaje histórico que permite ver consolidada una propuesta de valor. Isabel basó su propuesta en sedas de perfecta caía, cortes tradicionales y piezas inspiradas en el Tibet, dando una clase magistral de uso de materiales, encajes y sedas, que todo diseñador colombiano debería tomar; Bettina contó una historia de la fauna bogotana, bajo la imagen de un oso de anteojos pintado en acuarela, y Amelia cerraría la feria con una colección llena de volados, túnicas y prendas que evocan tiempos pasados, entre azules blancos y negros. Aplaudimos las ilustraciones de Bettina, el majestuoso uso de siluetas y materiales de Isabel, y el exceso de feminidad de Amelia Toro. 



Como siempre, agradecemos a nuestros amigos de Cámara Lúcida por el material fotográfico. 

Pero, esperen, ¿creyeron que olvidaría al nuevo talento? Esperen más detalles de esta edición. 

¡Nos vemos pronto!

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